La energía solar fotovoltaica continúa siendo, con diferencia, la tecnología renovable que más crece en España. Según datos de Red Eléctrica, la potencia fotovoltaica instalada superó los 50.000 MW a comienzos de 2026, representando ya cerca del 34% de la potencia total del sistema eléctrico nacional. Este ritmo de crecimiento, sin embargo, ha puesto sobre la mesa un reto cada vez más relevante: la ocupación de suelo agrícola por parte de los grandes parques solares.

En este contexto nace la agrivoltaica: una solución que busca que la generación de energía y la actividad agraria convivan en la misma parcela, en lugar de competir por el mismo espacio.
¿Qué es exactamente la agrivoltaica?
La agrivoltaica consiste en instalar sistemas fotovoltaicos —normalmente elevados sobre el terreno, con mayor separación entre filas o con estructuras móviles tipo tracker— de forma que bajo o entre los paneles se pueda seguir desarrollando una actividad agrícola o ganadera: cultivos, pastoreo, apicultura, etc. A diferencia de una planta solar convencional, aquí el uso agrícola se mantiene como actividad principal, mientras la producción energética se plantea como un aprovechamiento complementario del mismo terreno.
¿Por qué gana peso en España?
Diversos análisis del Ministerio de Agricultura han constatado que buena parte de las nuevas hectáreas ocupadas por parques fotovoltaicos en la última década procedían de tierras de secano, cereal, barbecho, girasol u olivar. La agrivoltaica se presenta como una vía para reducir esa tensión entre suelo agrícola y suelo energético, permitiendo:
-Diversificar los ingresos de las explotaciones agrarias, que pueden combinar la actividad agrícola con la venta o el autoconsumo de la energía generada.
-Reducir el conflicto de usos del suelo en zonas con alta presión de proyectos fotovoltaicos, como Extremadura, Castilla-La Mancha o Andalucía.
-Aprovechar en algunos cultivos el efecto de sombra parcial de los paneles, que puede reducir el estrés hídrico de determinadas especies.
-Facilitar la aceptación social y administrativa de nuevos proyectos, al mantener la vocación agrícola del terreno.
Los retos técnicos: por qué no es un parque solar cualquiera
Un proyecto agrivoltaico exige un diseño distinto al de una planta convencional: mayor altura de las estructuras para permitir el paso de maquinaria agrícola, mayor separación entre filas de paneles para no comprometer la insolación del cultivo, cimentaciones compatibles con el laboreo del terreno y, en muchos casos, sistemas de seguimiento solar (trackers) que optimizan tanto la producción energética como las condiciones de luz para el cultivo. Todo ello convierte la fase de obra civil y montaje en un factor crítico para la viabilidad del proyecto, tanto como la propia ingeniería eléctrica.
Italia, un mercado que marca el ritmo
Si hay un país donde la agrivoltaica está siendo protagonista en 2026, ese es Italia. A través del PNRR, el Gobierno italiano ha destinado más de 1.100 millones de euros a la medida "Sviluppo Agro-voltaico", gestionada por el GSE, con el objetivo de instalar más de 1 GW de potencia agrivoltaica. El mecanismo combina una subvención de hasta el 40% de la inversión elegible con una tarifa incentivada sobre la energía vertida a red durante 20 años, lo que ha convertido a la agrivoltaica en una de las tecnologías más dinámicas del país.
En este contexto de fuerte impulso a la agrivoltaica, ARRAM Consultores acaba de abrir su filial en Milán, dentro de un plan de expansión en Italia que no se limita a esta tecnología, sino que abarca el conjunto de nuestra actividad en energías renovables. Contar con equipo propio en el país nos permite, entre otras cosas, ofrecer una capacidad de respuesta más cercana también en proyectos agrivoltaicos, en un momento en el que la normativa y los incentivos están acelerando su desarrollo.

Qué supone esto para propietarios y promotores
Para el propietario del terreno, la agrivoltaica abre una vía de ingresos adicional sin renunciar a la actividad agraria: puede combinar el arrendamiento o la explotación energética de la parcela con el cultivo o el pastoreo, algo que no ocurre en un parque fotovoltaico convencional, donde el uso agrícola desaparece por completo. Para el promotor, en cambio, implica asumir un proyecto algo más complejo: el diseño debe validarse también desde el punto de vista agronómico, y en muchos casos es necesario contar con el criterio de un ingeniero agrónomo además del equipo eléctrico habitual.
Esto se traduce en plazos de desarrollo algo más largos y en un mayor número de agentes implicados en la fase de estudio de viabilidad, pero también en proyectos con mayor aceptación social y administrativa, especialmente en zonas donde la actividad agraria tiene un peso económico relevante.
En ARRAM Consultores trabajamos precisamente en esa fase inicial: analizando la viabilidad técnica, agronómica y normativa de cada emplazamiento antes de que el proyecto avance a las siguientes etapas.
La agrivoltaica no es una moda pasajera: responde a una necesidad real de compatibilizar la transición energética con la actividad agraria, en un contexto de fuerte crecimiento de la fotovoltaica tanto en España como en el resto de Europa. En ARRAM Consultores seguimos de cerca la evolución de esta tecnología, acompañando a nuestros clientes desde las primeras fases de viabilidad hasta la puesta en marcha de los proyectos, tanto en España como, cada vez más, en Italia.
